Botox

La toxina botulínica (botox) atenúa todas aquellas arrugas que se producen por el movimiento y la mímica facial como son las patas de gallo, las arrugas horizontales de la frente o las del entrecejo.

Indicaciones

La toxina botulínica (botox) se utiliza para el tratamiento de las arrugas de expresión, así denominadas por su relación directa con la mímica facial; fundamentalmente de las arrugas de la frente, el entrecejo, las perioculares (patas de gallo) y las peribucales (verticales de los labios).
El tratamiento con toxina botulínica (botox) beneficia a todo aquel que lo utilice. Es ideal para personas con arrugas incipientes y se pueden obtener resultados muy satisfactorios en personas con arrugas ya establecidas.
Es asimismo un tratamiento de elección de la hiperhidrosis (sudoración excesiva), a nivel de las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Tratamiento

Consiste en la infiltración de pequeñas cantidades de toxina botulínica (botox) en los propios músculos y regiones citadas.
La infiltración se realiza con una jeringa y una aguja muy fina, que la hace prácticamente indolora. Aun así, para el tratamiento de las arrugas faciales se puede utilizar analgesia “a frigore” (cubitos de hielo o bolsas congeladas) o anestesia tópica (crema).
En la cara, al finalizar las infiltraciones de toxina botulínica (botox), se puede utilizar una mascarilla cosmética refrigerante-descongestiva.
Conviene evitar cualquier presión en las zonas donde se ha realizado el tratamiento durante las 4-8 horas siguientes, con el fin de evitar la difusión de la toxina (botox) a otras zonas musculares. Por ello es importante tener en cuenta que no se puede colocar un casco de moto o utilizar una cinta en la frente y es conveniente evitar acostarse o apoyar la cabeza en las horas posteriores al tratamiento.
Si es posible, gesticular en las dos siguientes horas a la inyección, mejora los resultados del tratamiento con toxina botulínica (botox).

Sesiones

El tratamiento con toxina botulínica (botox) se realiza en una única sesión.
El paciente se reincorpora inmediatamente a sus actividades habituales.
El efecto aparece alrededor del 3º-4º día, y es completo a los 7-10 días.
La realización del tratamiento en la consulta es de unos 15-30 minutos aproximadamente.
Es a los 15 días cuando conviene una visita de control para valorar si es necesario realizar un retoque.
Durante 12-14 semanas, se mantiene el efecto obtenido y a partir de eses momento se reinicia un ligero movimiento muscular que se hace más evidente a los 6 meses, momento en el que se puede realizar un nuevo tratamiento.

Mantenimiento

Como hemos dicho, no se trata de un tratamiento definitivo, y habitualmente las infiltraciones de botox deben practicarse dos veces al año. Se observa, sin embargo, que con las sucesivas infiltraciones de botox el periodo efectivo es mayor.
En el caso de las arrugas faciales, en ocasiones resulta interesante completar el tratamiento con procedimientos de relleno (colágeno, ácido hialurónico, metacrilato, etc.) y peelings.
En el caso de la hiperhidrosis, frente a otros tratamientos (antitranspirantes tópicos, iontoforesis, fármacos anticolinérgicos, denervación quirúrgica, etc.) poco efectivos, engorrosos o con efectos secundarios muy desagradables, la infiltración de toxina botulínica (botox) resulta la alternativa más eficaz y segura para personas en las que el exceso de sudoración perjudica el ejercicio de su profesión (modelos o artistas, que manchan su ropa; trabajos manuales: músicos, artesanos, etc.), o simplemente afecta su imagen social (se les puede atribuir una falta de higiene o inseguridad, sin haberlas).


Efectos secundarios

Las microinyecciones de toxina botulínica (botox) pueden resultar, como mucho, desagradables. Puede aparecer algún pequeño hematoma, que desaparece espontáneamente en algunos días; en cualquier caso, puede ocultarse inmediatamente con maquillaje cosmético.
En algunos casos, se produce una insuficiencia de resultados o una discreta asimetría en la expresión facial, que se aprecian ya en la primera semana. En ambos casos, se realiza un pequeño repaso, con algunas microinyecciones de toxina (botox) que resuelve la situación.
En razón de los músculos tratados o por difusión del producto a músculos próximos pueden producirse algunas disfunciones pasajeras, que pueden representar alguna incomodidad (lagrimeo, visión doble, alteración de la expresión, ptosis de las cejas, etc.).
En algunas personas (5% de los pacientes tratados) existe una refractariedad, de origen inmunológico, al botox empleado, que determina escaso o nulo resultado.
No se observan efectos sistémicos (generales); debe contemplarse la posibilidad de una reacción alérgica grave.
Lamentablemente, la denervación selectiva y sus efectos no son definitivos, y tienden a reducirse a partir de los 3-4 meses y desaparecer en 5-6 meses; pudiendo entonces repetirse el tratamiento.

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